12.2.15

Diagnóstico: vómito palabrero causado por estrés y un sentimiento raro en el pecho

Hola, gente.

Como pueden ver, brillo por mi ausencia. En primera, las cosas no han salido como yo las planeaba. De hecho, nada en mi vida ha sido como lo he planeado, ¿pero qué puedo hacer? Simplemente, seguir adelante. Y bueno, eso es lo que he tratado de hacer. ¿Saben? Hoy estoy cumpliendo seis meses como personal administrativo de una universidad. ¡Yo! Yo, la chica que renunció a su primer trabajo después de dos días y quien también renunció a su segundo trabajo después de cuatro días. Sí, ésa chica parece que ha encontrado su pequeño lugar. Cierto es, que esa chica no es exactamente la misma... Todo ha sido un remolino de pensamientos y acciones. Recuerdo con añoranza aquellas noches que pasé desvelándome escribiendo mi tesis y aquellas tardes en la universidad, angustiándome sobre mi futuro y mis sueños. En cierta forma, sigo siendo igual: me angustian mis sueños y mi futuro, me gusta un chico y al mismo tiempo me disgusta, he encontrado nuevas pasiones y aunque no me desvelo tanto, generalmente estoy muy cansada y estresada. Mi ojo me tiembla.

En pocas palabras, he venido aquí a darme palabras de aliento y a descargar un poco todo este peso que he llevado por unos cuatro meses. Quizá fue por mi desempeño y mi conocimiento del inglés, pero pidieron que apoyara en el departamento de inglés porque no contábamos con una persona en el puesto. Claro, ahí fue la bruta y emocionada Ana a decir que sí, que encantada los apoyaba para dar atención a los alumnos. Lo que no esperaba es que era un arma de doble filo, que el cargo me daba también demasiada responsabilidad y que no solamente sería asistente, recepcionista, sino que también aprendería un montón de cosas y que me frustraría con miles de situaciones y alumnos. Jesucristo, extrañaba quejarme así, hacerme chiquita yo misma y escupir toda esta ponzoña que m está carcomiendo por dentro (sip, tengo gastritis). Quisiera retratar un día laboral y personal, con pensamientos, sentimientos y momentos privados, ¿pero qué causaría en mis espectadores? ¿Lástima? ¿Comprensión? No lo sé. Ya me estoy yendo por las ramas. De nada me serviría, seguiría teniendo el mismo trabajo y haciendo todo con la misma presión de siempre. Mierda, mierda, mierda. 

Al menos me gusta el sonido que producen las teclas bajo mis dedos. Me encanta y quiero escuchar ese sonido más a menudo y escribir y escribir y escribir, sentir que sigo viva, algo incendiando mi pecho. Quiero ser un alma libre, que no piense en las deudas ni en el futuro, que pueda tener acceso a gatos, libros, música, café, leche, chocolate, una computadora y horas de creatividad. Quiero eso, quiero sentirme viva. Quiero dejar este trabajo y seguir adelante. Me gusta mi trabajo pero no siento pasión por ello. Quizá debería dejar de pensar tanto y simplemente decir que renuncio, pero no, quiero probarme que puedo hacer de todo, quiero conocer más del sistema y quizá experimentar el arte de enseñar, seguir estudiando, seguir adquiriendo libros y cosas chachis, y para eso, para eso debo trabajar. Termino siendo una esclava para sentirme medio libre de vez en cuando.

Supongo que, después de tanta palabrería, así es la vida. 


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