26.5.16

Hay un océano al final del camino

No voy a pedirles perdón por mi ausencia. Creo que ya están bastante cansados de mis excusas sin sentido. Así que vamos al grano: he vuelto. ¿Por cuánto tiempo y con qué frecuencia? No tengo idea. 


I do not miss childhood, but I miss the way I took pleasure in small things, even as greater things crumbled. I could not control the world I was in, could not walk away from things or people or moments that hurt, but I found joy in the things that made me happy.
i. Decidí leerlo en inglés. 
Las ofertas hay que aprovecharlas, así que compré The ocean at the end of the lane en bookdepository porque acá en México me iba a salir al doble. No sé si no estoy preparada para la prosa de Gaiman en su idioma original o si es que no llego a este nivel de inglés o qué fue lo que ocurrió, pero en numerosas ocasiones me encontré leyendo y leyendo sin entender nada, pensando en otras cosas; después pasé a la fase de dormir cada vez que tomaba este libro y leer líneas enteras un sinnúmero de veces tratando de comprender. Por último, decidí regresarme capítulos atrás para entender todo.Una vez hecho esto, hablé seriamente conmigo misma y me propuse terminar la novelita porque sí.
Algunas personas mencionan que esta historia pertenece al realismo mágico; yo también lo creo, porque parece que la historia va a tratar de la vida normal y rutinaria y de pronto aparece un monstruo que quiere destruirte. Pero el problema que he tenido en mi vida con esta corriente, lo cual es verdaderamente poco porque este es el tercer libro de realismo mágico que leo, es que me desespera que los autores no me expliquen con detalles y que omitan muchas cosas sobre cómo pasa la magia y lo extraordinario en la novela. Así que este es un punto no tan favorable. 

ii. Un protagonista sin nombre. 
Fue casi al terminar que me di de bruces contra la pared porque ni siquiera había notado que el hombre/niño protagonista no tiene nombre. Me enfada y al mismo tiempo me gusta. Para mí, es algo muy ingenioso. ¡Yo no podría hacerlo!

iii. La familia Hempstock. 
Ya que me puse intensa con lo anterior, puedo empezar a contarles más o menos de qué va la historia: Un hombre de unos cuarenta años regresa al lugar donde vivió su infancia y sin querer, termina encaminándose hacia la casa de Lettie Hempstock, una niña que fue una amiga ejemplar cuando él tenía siete años. A partir de ahí, el protagonista recuerda cómo fue la gran aventura que vivieron hace muchos años. Es importante mencionar que Lettie era una niña con poderes peculiares que podía enfrentarse a criaturas sobrenaturales. Sí, estas criaturas, fleas y varmints (pulgas y alimañas), quieren dañar a su amigo, así que Lettie tiene que marcarles un alto. La abuela y madre de Lettie, también tienen poderes. ¿De dónde vienen? ¿Cómo hacen lo que sea que hagan? ¡NO LO SABEMOS! Gaiman no dice nada. Ahí es donde radica el aklsjdhlsadfj del libro, según muchos, ¡pero a mi solo logra frustrarme! Me gusta y al mismo tiempo, me molesta.

iv. Gatos
¿Tengo que decir algo? Me encantan.

v. Los momentos que sí me hicieron flipar, fueron tres. Son spoilers, así que estarán ocultos.

    a. Ursula Monkton. Es una flea, según la abuela Hempstock. No se sabe mucho de sus inicios, pero sí que cuando se propone ser aterradora lo es. De entrada, se presenta como una niñera súper adorable y cariñosa y termina amenazando al niño sin nombre. Hay un momento en que el niño va corriendo, huyendo de ella, y Ursula lo adelanta como por arte de magia. Ese momento fue el que me hizo despertar y pensar: ¡Caramba! Me puede gustar esta novelita. 
   b. Cuando el papá intenta matar al niño sin nombre bajo los efectos de Ursula. Trata de ahogarlo y que un padre haga eso bajo los encantamientos de una criatura sobrenatural me pareció de lo más genial.
    c. Una vez que los varmints quieren devorar y acabar con el niño innombrable, empiezan a jugar con su mente y le ponen diversas trampas. Ve a varias personas que lo intentan sacar de su círculo de protección; estas criaturas fingen ser personas para disuadir al niño. Afortunadamente, él está alerta y no logran hacerlo. En este momento particular, recordé mucho a los vour de Los voradores de Simon Holt y obvi, eso me puso a frikear porque amo mucho esa saga. 

Estos tres momentos, son los que lograron que pusiera tres estrellitas a The Ocean at the End of the Lane. De no haber estado en la novela, le habría puesto una, quizá dos. Definitivamente, me gustaría leerlo en español, quizá me guste un poco más.   

I was not happy as a child, although from time to time I was content. I lived in books more that I lived anywhere else.

3 comentarios:

  1. Hola Ana. Pues yo nunca he leído ningún libro de Neil Gaiman, por más de que leo reseñas positivas nada de nada. Una vez leí una reseña de la novela gráfica de Coraline, me convenció un poco pero seguí pensandolo. Quiza poco a poco me anime y lea esta u otra obra. Gracias por la reseña. Me quedo en tu blog.
    Besos.

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  2. hola tengo muchísimas ganas de leer algo de este escritor tengo varios suyos pendientes pero nunca encuentro el momento chao nos leemos

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  3. ¡Holaa! Pues me parece que no he leído nada del autor, pero se ve lo suficientemente interesante, así que probablemente le de una oportunidad. Me entra escalosfríos eso de los precios jajaja, en fin, a ver qué sale ;)
    ¡Besitos! :3

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Escúpelo, que dentro te hace daño.